Es una de las ciudades más hermosas de Europa, una ciudad que abre las ventanas al medioevo y al renacimiento, con un encanto y una magia que no deja indiferente a nadie. La belleza de sus palacetes, nos transportan a otra época en la que el poderío económico de la región y sus rutas comerciales, la sitúo a la cabeza de la vieja Europa. Sus canales, también le dan un toque diferente, aumentando la magia del lugar. La zona más emblemática de la urbe, es su casco antiguo, y recorrer su entramado medieval es un verdadero deleite sensorial. Entre sus monumentos más destacados se encuentra, Markt, rodeada de edificios del siglo XIX y presidida por el Belfry, un campanario octogonal del siglo XIII; y la plaza de Burg, que contiene algunos de los edificios más elegantes de la ciudad, incluida la Heilig Bloed Basiliek. El Ayuntamiento (Stadhuis), con torreones de piedra arenisca; Huidenvettersplein, un conjunto de casas típicas; la catedral de Sint Salvators que data del siglo XI; la basílica de la preciosa sangre, la iglesia de Jerusalem, versión flamenca de la del santo sepulcro, La lonja de los burgueses que alberga en su interior el oso, símbolo de la ciudad, la antigua aduana o el mercado del pescado, dónde se puede disfrutar de la gastronomía de la ciudad. Es la ciudad belga, que posee un mayor número de monumentos de interés histórico, situada en el Flandes oriental, cuenta con numerosos atractivos para el turismo. Cuenta con nada menos que dos castillos medievales, el de los condes que data de 1180, y que a lo largo de la historia, ha sido sede de numerosas actividades, desde la de casa de la moneda, a la heladería de hierro, pasando por la de prisión. Y el Geraard de Duivelsteen, castillo del siglo XIII, que también fue empleado en tiempos posteriores, como monasterio y como escuela. Al igual que ocurre con la ciudad de brujas, el centro histórico de gante, posee el encanto de los canales y los puentes. Su catedral, es un increíble exponente de la arquitectura europea, combinando los estilos románico y gótico y cuenta con el valor añadido de exhibir en su interior la obra maestra de los hermanos Van Eyk “ La adoración del cordero místico” El museo de bellas artes, es una visita obligada para los amantes de la cultura flamenca, con sus obras de Vank Eyck o el Bosco. Las casas gremiales, el ayuntamiento, el almacén del grano, o el palacio de justicias, así como numerosas iglesias, son otros de los atractivos de una ciudad, que llego a ser la más importante de Europa, gracias a la industria textil y que 9 siglos más tarde aún conserva el brillo de sus días de gloria.